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El Valle de Boí es un gran valle pirenaico con grandes cimas, decenas de lagos e inmensas extensiones de bosque de pinos y abetos, que en conjunto configuran un marco de alta montaña único.

Las características geográficas facilitan la realización de diversos deportes durante todo el año. Pero, sin duda, el esquí es el principal atractivo de la región. Las pistas de Boí-Taüll Resort son las más altas de los Pirineos.

No obstante, la Vall de Boí merece una visita por muchas otras razones: el balneario centenario de Caldes de Boí, el Parc Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, su arte románico (Patrimonio de la Humanidad desde 2000) y un conjunto de poblaciones emblemáticas que visitar.

De la gastronomía de la comarca vale la pena destacar los productos artesanales (embutidos, patés, miel, confituras, pan o coca) y las setas, base de muchos de los platos típicos de la zona, especialmente durante el otoño.